Contrastes y más contrastes: occidentales en Shanghai, marfileños en León

El 14.2.12 publicamos acá en EternomadE una entrada llamado “De Occidente a Shanghai sin escalas” en el que hablábamos sobre el contraste cultural entre un grupo de occidentales y sus anfitriones chinos en una ciudad tan fascinante como Shanghai. Tiempo después sucedió a la inversa en la conferencia de los músicos marfileños en León, España.

Entre los ejemplos descritos en la entrada sobre Shanghai, citábamos una visita a un karaoke en un grupo conformado por locales y occidentales: “es una experiencia inolvidable: así como los locales se esfuerzan para cantar a la perfección (y la mayoría lo logra), mientras el resto del grupo respetuosamente escucha y aplaude, los extranjeros (al menos los latinos) arengan a los demás para que se sumen, se ríen de las propias imperfecciones o le dan apoyo al que está cantando. El concepto de diversión parece ser muy diferente al que acostumbramos en nuestras culturas latinas.” A los visitantes (españoles, argentinos y portugueses) que vivimos esa situación nos llamó mucho la atención la seriedad con que los locales, nuestros compañeros y anfitriones chinos, se tomaban ese entretenimiento.

Las vueltas de la vida nos llevaron a la proyección de un documental sobre la grabación del último disco del djembefola marfileño Babá Touré, diez años, cuya conferencia posterior suscitó otra entrada en EternomadE titulada “África baila en León”, publicada ayer, 19.3.12. El músico y su banda presenciaba la proyección. Y fue muy curioso cómo, durante la proyección, los músicos hicieron bromas en su idioma sobre lo que sucedía, aplaudían con la música siguiendo el ritmo y arengando a la audiencia que miraba la película respetuosamente en silencio. Alguno, tímidamente, intentó acompañar los aplausos o se rió con ellos, todos sonreímos, pero el contraste se había invertido: los locales, esta vez los occidentales (en esta ocasión, mayoría de españoles, leoneses, algún mexicano, algún argentino y vaya a saber si alguien más de otro origen) se tomaban con seriedad un entretenimiento, mientras que los visitantes, unos músicos marfileños muy respetuosos de la música tradicional de su país, que se representaba en el documental, reían, acompañaban la música y arengaban.

Luego, en la conferencia, Babá Touré y los músicos que lo acompañaban hablaron sabiamente del respeto de la tradición musical, que no implica hermetismo: cualquiera que se acerque a la música tradicional desde afuera puede ejecutarla, con el único requisito de ser respetuoso, sabiendo escuchar a los músicos que ya han transitado los caminos de esa cultura. Y agregó que la música y su universalidad no conocen de colores de piel, de barreras nacionales, ni de estilos, ni límites para los instrumentos: el djembé, por ejemplo, se puede afinar de diferentes maneras y puede ser acompañado por infinidad de instrumentos y tocando una gran variedad de estilos.

El encuentro de culturas no hace más que enriquecernos. Siempre.

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