Girona-Brindisi-Bari-Matera

El aeropuerto de Girona es el punto de partida. Se nota que el destino es Italia. Lo dicen el idioma de la mayoría de los que van a embarcar y algunas sutilezas que se adivinan en las formas.Aterrizamos en Brindisi. Región de la Puglia.El talón de la bota italiana. En el aeropuerto hay una pequeña oficina de turismo. Primera parada para decidir destinos. Cuando el tiempo es limitado y estás al sur, las decisiones hay que tomarlas rápidamente, fruto de un mejunje de espontaneidad, intuición y una sugerencia recibida. Con estos ingredientes, la recomendada Matera es la elección. Autobús desde el aeropuerto a la estación de tren. Tren desde Brindisi hasta Bari.

Girona desde el aire

La tarde gris que nos recibe en Bari no ayuda a encontrarle ninguna belleza a la plaza. Ahí mismo, en otra esquina, está la otra estación, donde tomaremos un pequeño tren que nos conducirá a Matera. Con menos de una hora de espera y un poco de hambre, paramos a comer una porción de pizza al paso que no le hace honor a la fama italiana, pero no hay tiempo para exquisiteces y alivia.

pizza al paso

Estación de Bari

En el andén nadie responde nuestras dudas, como sucederá asiduamente a lo largo de nuestro viaje por el sur de Italia. Después de varias incertidumbres y escasas respuestas convincentes, nos subimos al vagón adecuado. Los olivos colman un paisaje monótono y el coche se llena de locales que regresan a casa después del trabajo.

La estación de Matera es pequeña. El entorno inmediato decepciona. ¿Oficina de turismo? Nos indican una agencia de viajes. Buscamos una oficina de verdad. Oficial. Con sus mapas, sus horarios de transportes y sus sugerencias. No aparece y ningún cartel la insinúa. En una esquina un hombre nos oye hablar castellano y nos para. Se presenta como el responsable de la oficina de información turística. Seguidme, dice. Y a falta de otras opciones y teniendo en cuenta que ya atardece, vamos. Al final de un callejón de una ciudad en la que no habíamos descubierto nada interesante, ese hombre, Pascuale, nos sienta en un par de sillas, despliega un mapa (que nos cobra), nos señala el único hostel de la ciudad y nos invita a la visita guiada del día siguiente, ofrecida por él, diez euros y es sólo en italiano.
Unos metros después, en la plaza central, Matera luce de otra manera. Y pinta muy bien. De camino al hostel, las calles se estrechan y se acortan, y el centro de Matera se asoma desde la cima de una roca gigante que se ha ido tallando en casas, terrazas e iglesias que se desparraman en un espectáculo de una belleza incuestionable y conmovedora.
Apenas hay gente. Pocos turistas. Ninguno, aparentemente. El hostel, que no parece concurrido, se esconde detrás de la Catedral. Nadie merodea alrededor. La recepcionista no parece querer darnos una cama en el dormitorio común del hostel, que es lo que nos interesa económicamente. También disponen de hotel. Ahí sí hay plazas, curiosamente, y el precio cuadriplica el de la cama del albergue. Nos vamos.
La búsqueda de una pensión, bed and breakfast o similar no es fácil. Matera en su belleza se desparrama en un laberinto de cuestas que suben, bajan y se giran sin saber adónde. Algunos carteles indican alojamiento, uno sigue las flechas que no conducen a ningún lugar, o las persianas están bajadas y los timbres no suenan. La búsqueda se frustra.
Retomamos los orígenes. Volvemos al callejón. A Pascuale. Nos ofrece un bed and breakfast. Barato, dice. La mejor opción, asegura. Nos fiamos. Y nos acompaña. La casa parece de cuento. Como el resto que se amontonan en las calles. Una señora mayor camina hacia nosotros. La Señora Anna. La dueña. Murmura con Pascuale durante minutos. Negocios. Se nota. Ella no quiere papeles. Ni firmas. Que digan que somos amigos, dice. Nos reímos. La casa es una casa enorme, con una belleza vieja, incluso rancia. Pero tiene lo mejor. Una azotea enorme que nos regala toda la ciudad en un giro sobre nuestros pies.

azotea de la casa de la signora Anna

Ellos se alzan la voz en una conversación puramente mercantil que termina diciéndonos dónde nos servirán el desayuno a la mañana siguiente: un hotel con encanto, a unos cien metros de la casa, que imaginamos regenta un pariente de la patrona. La señora tiene una mirada como de película antigua, suspicaz. Acuerdo cerrado.

Sin maletas y con la cama asegurada paseamos la noche de Matera al tiempo que buscamos un lugar donde comer. Todos parecen haberse retirado.

noche solitaria en la plaza

Y no es fácil encontrar un lugar para comer. Se nota que no ha comenzado la temporada estival. Después de varias vueltas, Al vecchio muro es la elección. Dos mujeres que parecen madre e hija atienden un pequeño restaurante. Pasta con frutos del mar, pescado y los famosos pimientos secos fritos de Matera son nuestro menú. Muy rico y a un precio razonable. La atención es exquisita. Con el estómago lleno nos vamos al descanso escapando del frío invernal que nos ha recibido.

pimientos secos fritos

En la casa de la Señora Anna el frío es notable. Ella vive ahí y no tiene nada que desprenda calor. El agua de la ducha se convierte en tibia tirando a fría después de haber insinuado el calor que se esperaba de ella. Para morirse. El colchón y la cama son, por lo menos, del siglo pasado. Pero dormimos. El cansancio ayuda. Mañana será otro día.

Para ver las fotos de este itinerario (click sobre el nombre)

Girona desde el aire 
Brindisi
Bari
Y la increíble y recomendable  
Matera, Patrimonio de la Humanidad

Anuncios

6 Respuestas a “Girona-Brindisi-Bari-Matera

  1. ¡ Con razón Matera es Patrimonio de la Humanidad !, es increíble: entre los techos el living armado en la terraza, los frescos, las casas trogloditas – como las cuevas del Sacromonte, las casas y … ¡ los pimientos !!! Repito: maravilloso.

    • Ese viaje fue hace dos años. No recordamos cuánto fue pero no había sido caro. Es posible que en la web de trenes de Italia encuentres la info.

  2. Hola, quiero ir Matera en marzo, ¿tienen los datos para ubicar la casa de la sra. anna?. gracias, saludos. maria fernanda

    • Hola María Fernanda, ¿qué tal?
      La verdad es que no tenemos el contacto de la Sra Anna. El arreglo lo hizo un hombre llamado Pascuale, de una especie de oficina de turismo (ahí todo es muy descentralizado), si no nos equivocamos estaba en un pasaje llamado Recinto Roma. Pascuale no nos resultó muy confiable. Como dice el blog, ni la Sra Anna ni su casa tenían algo agradable más que la vista. ¡No te los recomendamos!
      Lo que sí te recomendamos mucho es un buen paseo por la hermosa Matera que tanto nos recomendó una italiana y nosotros compartimos es las dos notas del blog.
      Que tengas un buen viaje y disfrutes el sur de Italia (con paciencia y previsión para buscar pasajes y recorridos si no vas con auto :-))

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s