Civismo en pedales contra la desidia

Son civilizados en bici, o lo que es lo mismo, son Bicivilizados (@Bicivilizados). Son dos. Uno vive en Buenos Aires, Leo Spinetto. El otro, Aitor Billa, en Madrid.

Ellos cuentan que, además del Atlántico, tienen en común la desgracia de vivir en ciudades que comparten el desdén, la dejadez y la falta absoluta de interés, por parte de los gobernantes de las mismas, por apoyar el uso de la bicicleta en el entorno urbano. Es hora, dicen, de imitar a ciudades como Ámsterdam, Barcelona, Berlín o París. Y ellos lo hacen. Y lo cuentan.

Buenos Aires sería perfecta

Buenos Aires es la ciudad idónea para moverse en bici, cuenta Leo. Y tiene razón. Es plana. Recorrer 10km. pedaleando apenas implica esfuerzo físico, las calles son anchas, el clima no es extremo y la bella y variada arquitectura de la ciudad convierte el recorrido en un auténtico placer sin lugar para el aburrimiento. Con todo esto, afirma, si el 30% de las personas que viven y se mueven dentro de la ciudad se bajase del coche o del transporte público y se subiesen a la bici, Buenos Aires sería una de las tres ciudades más lindas del mundo para vivir. Y es cierto.

paseando la bici

La bici no es excluyente y por tanto la definición de su uso no debe ser limitante. Así, unos pueden ser activistas convencidos; otros no se plantean un compromiso concreto pero sí la eligen como alternativa de movilidad.  No importa el por qué. Importa el qué. Y más allá del factor ecológico, que según Leo es una cuestión lejana para muchos, la bici sí es claramente una alternativa económica. Y lo es por varias razones. Para el  bolsillo del usuario indudablemente, pero mucho más si pensamos en la infraestructura urbana, es decir, no es lo mismo pensar en servicios para un millón de coches que para trescientos mil, por ejemplo, y es que las necesidades no son las mismas. Tampoco el desgaste. Por tanto, si el ahorro que les supondría a los gobiernos el fomento y el uso de la bicicleta se invirtiese en políticas sociales, educativas o culturales, no hay duda de que se mejoraría la ciudad y la vida de quienes la habitan.

Para saber más de la cuestión económica de la bici, puede leerse un argumentarlo más amplio que tienen publicado en su blog.

Y esto no es todo. Para Leo, en Buenos Aires la bici también reduciría el combinado violencia-seguridad, una cuestión que preocupa y ocupa mucho al ciudadano porteño. Dice que no ve a peatones violentos o discutiendo, aunque se crucen en la prisa cotidiana. Tampoco a los ciclistas. Sin embargo, es absolutamente común ver cómo se eleva la agresividad entre los conductores. Tampoco es desdeñable el número de muertes por accidentes de tráfico, que también se reducirían. Y si aún no los ha convencido añade algunas ventajas más, por poner algunos ejemplos más, te ahorras el gimnasio (si te preocupa la salud de tu cuerpo) o ganas tiempo para estar con quien quieres.

Desidia política

Las ventajas son muchas. Las deficiencias en su promoción también. Y las enumera. En Buenos Aires las líneas de tren y subte (metro) deberían mejorar sus infraestructuras para poder transportar la bicicleta. Con eso se posibilitaría la combinación de la movilidad por la ciudad. Otra cuestión negativa es que no se conocen accidentes de bici pero no se cuenta en ningún lado. Las ciclovías o carril bici son escasas, no abarcan toda la ciudad, se cortan inesperadamente o se suben a las aceras. En cualquier caso Leo opina que las ciclovías deben implementarse en las grandes arterias de la ciudad para que sean visibles para peatones y conductores y no relegarlas a calles tranquilas donde pasan inadvertidas. Tampoco hay un plan educativo en este aspecto y aunque sí es cierto que  se ha instalado en la ciudad un Transporte Público de Bicicletas (en 2010), el problema es que en 2 años sólo tiene 22 estaciones, muy centralizadas, y 700 bicicletas. El equivalente de Barcelona (el Bicing) tiene 600 estaciones y 5.000 bicicletas, y Barcelona tiene la mitad de superficie que Buenos Aires.

Leo afirma que este sistema de préstamo en Buenos Aires (llamado Mejor en bici)  tiene varios inconvenientes más: la entrega de la bici no es ágil. Un empleado público entrega y recibe la bici, es decir, no es automático como en casi todas las ciudades que cuentan con un servicio similar; además, por este motivo,  tiene horarios y días limitados.

Empleado de Mejor en bici

Y es gratis. Para Leo debería tener un coste mínimo, como en el resto de modelos. Si pagamos cualquier transporte, éste también. Este gesto le conferiría también un valor para el ciudadano.

Falta de compromiso ciudadano

Las bicis en Buenos Aires han aumentado en los últimos diez años. Pero dice que también ha sido espectacular el incremento del parque móvil, con lo que no podemos hablar de éxito.

Para este bicivilizado, la apuesta que han hecho los gobiernos en Argentina en los últimos 9 años para la fabricación de coches y motos, en pro de la economía nacional, ha generado una idea colectiva de que tener coche es síntoma de un estatus social. Esto se ha ido incorporando en la mentalidad de la gente y se traduce en las calles.

Ciclista saliendo del tren en Buenos Aires

A pesar de las mejoras queda mucha tarea pendiente. Las desidias gubernamentales son obvias pero Leo apunta que también es considerable la falta de compromiso por el ciudadano de hoy.

Madrid hostil

La otra mitad de Bicivilizados, Aitor, contesta desde Madrid que la bici es una alternativa de movilidad para muchas personas y que esa opción terminará por convertirse en una forma de activismo. Para él, Madrid es una capital subdesarrollada en “cultura bicicletera” lo que convierte al ciclista es un ciudadano comprometido con la causa. Y la causa, aglutina muchas ventajas. Son obvias, responde Aitor. Ahí se ven los efectos beneficiosos sobre el Medio Ambiente, la salud o  la sostenibilidad.

Para quien no la conozca, Aitor confirma que Madrid es una ciudad hostil a la bicicleta. Y tiene, como puede leerse, paralelismos con Buenos Aires. La capital de España apenas cuenta con infraestructura ciclista. Son pocos los carriles bicis existentes y los que hay están más señalizados. Están  distantes unos de otros, inconexos y los conductores “sin escrúpulos” (como este bicivilizado madrileño los denomina) no respetan al ciclista. Aitor considera que se vende humo. Eso sí, para contrarrestar este abandono existe en la ciudad un movimiento underground muy activo que desarrolla la bicicrítica todos los meses, la ciclonudista una vez al año y otras convocatorias.

Para Aitor la escueta defensa de la bici como modelo de transporte en la ciudad es resultado de una desidia gubernamental. Considera que los políticos no tienen visión de futuro y que con su actitud anticuada nunca entenderán una ciudad como Ámsterdam o Berlín, por señalar algunos ejemplos.

Con todo este análisis, de los dos lados del Atlántico, estos @Bicivilizados siguen subidos a los pedales en sus respectivas ciudades apostando por el cambio.

Puedes conocerlos más en su blog.

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3 Respuestas a “Civismo en pedales contra la desidia

  1. Los felicito sinceramente y de corazon!!! Me alegra y enorgullece el contarme entre vuestros amigos, asi sea virtuales. Necesitamos de cada vez mas difusion, y de este tipo de ejemplos y notas que los hagan conocer.
    Solo el trabajar seriamente, desde nuestro pequeño espacio, nos hara llegar a ser una ciudad GRANDE de verdad, y no agrandada.
    Que mas puedo agregar…? Solo mi compromiso de seguir trabajando para una ciudad bicivilizada!!!

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