Las cooperativas agrícolas alimentan al mundo

En este mundo actual donde el capitalismo exacerbado pone toda la atención en los mercados que llevan las riendas de nuestros destinos, es preciso cambiar la perspectiva, modificar el punto de atención para no olvidarnos de lo importante. El 16 de octubre se ha celebrado el Día Mundial de la Alimentación, que convoca la FAO. En esta ocasión, esta celebración ha puesto la mirada en las cooperativas agrícolas y lo ha hecho recordando que son éstas las que alimentan al mundo. Las cooperativas agrícolas tienen un papel fundamental para mejorar la seguridad alimentaria y contribuir a la erradicación del hambre. Y sí, lo importante es esto porque en el siglo XXI hay más de 840 millones de personas en el mundo que pasan hambre y son muchas más las que no pueden ingerir cada día los nutrientes esenciales. Se han celebrado cumbres, conferencias. Se han firmado documentos, convenios y no pasa nada. Más bien al contrario. En 2015, y siguiendo los Objetivos del Milenio, deberíamos haber reducido a la mitad el número de hambrientos y no parece que vaya a alcanzarse esta meta, vital para demasiados. Por eso, centrémonos en lo esencial.

Cartel de la FAO para el Día Mundial de la Alimentación 2012

Las cooperativas promueven la paz y la democracia

Una cooperativa es una empresa social que busca un equilibrio para satisfacer las necesidades de sus miembros y tratar de obtener ganancias y sostenibilidad.  Las cooperativas están compuestas por hombres y mujeres que juntan sus esfuerzos para constituir una empresa de la que tienen la propiedad común, que se rige por las reglas democráticas y que persigue otros objetivos además de la rentabilidad. Las cooperativas priman a las personas por encima de las ganancias y ayudan a sus miembros a que alcancen sus aspiraciones sociales, culturales y económicas comunes. La cooperativa, por tanto, promueve la paz y la democracia.

Una de cada siete personas en el mundo sufre desnutrición. Lo peor es que en el mundo hay recursos suficientes para eliminar el hambre y alcanzar un desarrollo sostenible. Pero los esfuerzos se ponen en otras tareas. Lo vemos constantemente. Lo sufrimos. Así, mientras los poderosos se dedican a otros negocios, serán los pequeños agricultores los que proporcionarán gran parte de los alimentos que serán necesarios en 2050 para una población de más de nueve mil millones de personas.

La experiencia cuenta que las organizaciones de productores y las cooperativas contribuyen a la seguridad alimentaria al ayudar a los pequeños agricultores, pescadores, criadores de ganados y otros productores a acceder a la información, las herramientas y los servicios que necesitan. Esto les permite aumentar su producción de alimentos, comercializar sus bienes y generar empleo.

Las posibilidades de las cooperativas

¿Hablamos de crisis? El secretario General de la FAO afirma que en las últimas décadas ha habido un descenso de la inversión agrícola y de la asistencia oficial al desarrollo. A pesar de ello, pequeños productores han seguido trabajando para responder a las crisis relacionadas con el clima, los mercados y los precios. Desde la crisis alimentaria de 2008-2009 muchos países se comprometieron a erradicar el hambre. En la mayoría de los casos las promesas se quedaron en papel mojado.

Los datos demuestran que las cooperativas y organizaciones de productores fuertes pueden superar estas dificultades y mitigar los efectos negativos de las crisis alimentarias y de otras. Las organizaciones de productores sólidas pueden, por ejemplo, reducir los costos para los agricultores gracias a compras colectivas de insumos agrícolas que les permiten beneficiarse de mejores precios al por menor..

Hay organizaciones fuertes e integradoras que fomentan la acción colectiva de las personas cuyos medios de vida dependen de la agricultura, la pesca, la actividad forestal o la ganadería y del empleo en dichos sectores. Estas organizaciones actúan en el ámbito comunitario, nacional o internacional, esforzándose por combinar los objetivos económicos y sociales de sus miembros.

Se puede acabar con el hambre 

Una vez más podemos reiterar que hay medios, y muchos, para eliminar el hambre y la malnutrición. Pero hay que querer hacerlo y además se necesita establecer un espacio  en el que los pequeños productores tengan a su alcance las oportunidades disponibles. Para ello son imprescindibles las cooperativas consolidadas.

Para los escépticos, que los hay y son los que casualmente piensan que solo hay un modelo en el que cada uno debe preocuparse por su bienestar y su éxito, facilitamos algunas cifras interesantes (proporcionadas por la FAO para el Día Mundial de la Alimentación 2012).

Cifras para la esperanza y el aplauso

  • Las cooperativas de todos los sectores proporcionan, en el mundo, más de 100 milones de empleos, un 20% más que las multinacionales.
  • En 2008 el movimiento de fondos de las 300 cooperativas más grandes sumó en total 1,1 billones de dólares. Una cifra equivalente a la economía canadiense, la décima más grande del mundo.
  • En Kenia, las cooperativas tienen las siguientes cuotas de mercado: 70% de café, 76% de productos lácteos, 90% de piretro y 95% de algodón.
  • En los Estados Unidos las cooperativas lecheras controlan aproximadamente el 80 %de la producción de lácteos, mientras que en California la mayoría de los productores de cultivos de especialidades están organizados en cooperativas.
  • En Colombia, la Federación Nacional de Cafeteros brinda servicios de producción y mercadeo a 500.000 productores de café. Contribuye asimismo al Fondo Nacional del Café, que financia actividades de investigación y extensión destinados a las comunidades productoras.
  • En Brasil, las cooperativas aportan el 40 % del producto interno bruto agrícola y el 6 % de las exportaciones totales de los agronegocios.
  • En Vietnam, el 44 % de las cooperativas en actividad trabaja en el sector agropecuario.
  • En India, más del 50 % de las cooperativas actúan como sociedades de crédito agrícola primario o proporcionan servicios de mercadeo, almacenamiento u otros a los productores que las integran.
  • En Kenya, 924.000 agricultores obtienen ingresos gracias a su participación en cooperativas agrícolas, en Etiopía unos 900.000 y en Egipto alrededor de cuatro millones.

Avivar el fuego

Una cooperativa se pone en marcha cuando un grupo de personas que creen en sí mismas se organizan. Esa chispa enciende el fuego. Los ejemplos mostrados certifican que cuando las personas piensan y hacen en colectivo, incluso las comunidades más pobres progresan. Siempre es momento para tender una mano a las cooperativas, para que puedan superar las dificultades y desempeñar el decisivo papel de contribuir a erradicar el hambre. Que no se apague el fuego.

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