Galicia: desde el Cabo Ortegal a San Andrés de Teixido

Después de ver el Cabo Ortegal pensábamos que no podíamos encontrarnos nada más espectacular, al menos en el mismo día y en un radio de 30km., pero en Galicia ya sabemos que todo es posible. Nunca subestimes las posibilidades del paisaje que desconoces.

Nada más salir de Cariño, la carretera nos asoma a los inmensos acantilados que se prenden en el Atlántico mientras roza, por el otro costado, la sucesión inmensa de montes que parecen perpetuarse en el horizonte.

Montes que se pierden en el horizonte

Montes que se pierden en el horizonte

Y como el viento sopla tan bravo como puede y sabe, hileras de molinos de viento aprovechan la fuerza de Eolo para generar energía limpia.

Montes ventosos

Montes ventosos

Molinos implorando a Eolo

Molinos implorando a Eolo

La energía del viento

La energía del viento

Y giran veloces frente a la mirada atenta de las vacas que pastan a su ritmo y conveniencia, mostrándonos su cotidianeidad.

La vaca no mira al mar

La vaca no mira al mar

Escenas cotidianas vacunas

Escenas cotidianas vacunas

Cada curva del camino nos ofrece un espectáculo maravilloso, permitiéndonos hacer altos en el camino para disfrutarlos, asomándonos a los miradores para contemplar el paisaje desde las alturas, protegidas por los cruceiros.

Mirador en el cruceiro

Subiendo al cruceiro

El espectáculo del mar

El espectáculo del mar

Llegando a San Andrés de Teixido

Y así, entre bosques y curvas sinuosas en medio de imponentes bosques, descendemos al pintoresco pueblo de San Andrés de Teixido, que cuenta con un santuario homónimo, uno de los más conocidos de Galicia.

El camino que nos lleva

El camino que nos lleva

El pueblo

El pueblo

Este lugar, que ha nutrido numerosas leyendas, recibe centenares de visitantes, entre devotos y curiosos. Por suerte, nosotros lo vemos solos. En el pueblo solo vemos a dos o tres vecinos que atienden los puestos que venden los artículos de recuerdos para los turistas o las velas que los peregrinos le encenderán al santo.

Ofrendas a San Andrés

Ofrendas a San Andrés

El santuario, que data del siglo XII, es pequeño y a los pies del altar se amontonan fotografías recientes, rosarios, velas, flores y otros objetos a modo de ofrenda, se entiende. Fuera, el pueblo parece dormido (y es mediodía). Sin embargo lo que más impresiona son las vistas impresionantes al Océano que se contemplan desde este pequeño pueblo levantado en el medio de un bosque que se acerca al mar.

Al lado del bosque

Al lado del bosque

El Santuario que mira al mar

El Santuario que mira al mar

El refrán popular que se dice en esta zona de Galicia es que a San Andrés de Teixido, vai de morto quen non foi de vivo (A San Andrés de Teixido va muerto quien no fue de vivo). Desde el siglo XII (según refieren los documentos) ya se peregrinaba hasta aquí. Cuando uno contempla el entorno puede imaginar cómo serían aquellas romerías en tiempos en que no había ni carreteras ni caminos. Campesinos y marineros de toda Galicia han peregrinado a San Andrés a lo largo de los siglos. A día de hoy, sigue siendo un lugar con una potente atracción espiritual así como un reclamo de cultura popular y turística, claro. Más allá del culto católico en San Andrés de Teixido se han mantenido costumbres asociadas a los cultos paganos. De hecho, como en tantos otros santuarios gallegos, es probable que Teixido haya sido un lugar de culto prerromano y que después se cristianizase.

Ritos paganos y religiosos

La tradición le atribuye a este santo numerosos poderes como curar enfermedades, proteger al ganado y las cosechas e incluso adivinar el porvenir. Por eso, en el interior de la iglesia, se amontonan las ofrendas esperando clemencia de San Andrés. Para eso el peregrino deberá cumplir con ritos que mezclan lo religioso y lo pagano.

El culto al Santo

El culto al Santo

Al margen de las tradiciones populares, de las creencias, de las necesidades, de la curiosidad o lo pintoresco de este santuario gallego que acumula innumerables leyendas, hay que ir a San Andrés de Teixido para disfrutar del portentoso paisaje que esconde esta pequeña aldea del municipio de Cedeira. Y hay que ir vivo para disfrutarlo con todos los sentidos.

Cementerio

Cementerio

Tal vez resulte exagerado pero San Andrés de Teixido podría ser una Galicia en pequeño o tal vez una síntesis de la región. El Océano impactante, el bosque frondoso, profundo, sugerente y la pequeña aldea que se coloca en un lugar insospechado, desafiando a la naturaleza o tal vez expresando una simbiosis perfecta con el entorno.

Los acantilados de Cedeira

Los acantilados de Cedeira

Y, por si esto fuera poco, continuamos nuestro periplo gallego volviendo a nuestro campamento base, dándonos el gusto de detenernos a disfrutar de una de las más espectaculares playas de la costa ferrolana: Valdoviño, donde las olas siempre son salvajes, porque el viento sopla constantemente con toda su energía. El paraíso de los surfers.

Las rocas de la playa

Valdoviño, la playa que sugiere el paseo

Las olas de Valdoviño

Las olas de Valdoviño

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4 Respuestas a “Galicia: desde el Cabo Ortegal a San Andrés de Teixido

  1. Imagino que toda esa zona tiene un ángel especial; más palabras es imposible agregar … sólo dos preguntas: ¿contaron los molinos vagonetas y los trabajadores? ¿está en el camino de peregrinos a Santiago?
    Espectacular lo que nos cuentan y vemos.

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