De Galicia a Portugal navegando el Miño

Una de las formas de salir de Galicia es hacerlo por el sur, cruzando el río Miño.

El Miño

El Miño

Esa es la idea pero antes de atravesar la frontera natural que nos dibuja el río llegamos a A Guarda (Pontevedra). Disfrutamos de la espectacular vista de la desembocadura del Miño que se observa desde la cima del monte de Santa Tecla. Y miramos al frente, al otro lado del agua, para si quiera rozar Portugal, como si los ojos alcanzaran.

Portugal desde enfrente

Portugal desde enfrente

Vista desde arriba

Vista desde arriba

Carretera abajo nos detenemos para pisar los restos que se conservan del castro que testifica, con sus significativas construcciones circulares (de las que hoy contemplamos apenas su esqueleto),  el asentamiento prerromano que pobló este territorio durante los siglos II y I a.C.

Reconstrucción de una vivienda en el castro

Reconstrucción de una vivienda en el castro

El esqueleto del castro

El esqueleto del castro

A Portugal por el agua

Más allá de esta peculiar y espontánea clase de historia, cuando uno está en A Guarda, después de haber coqueteado desde arriba, está tentado a llegar a Portugal para cortejarlo no solo con la mirada sino también con el tacto, y por supuesto con el gusto. La corta distancia es embaucadora. La mayoría de los que se animan suelen hacerlo siguiendo el trazado que indica la carretera. Esa era también nuestra idea inicial pero el camino siempre sabe más y enseña. Así que desechamos las previsiones y aceptamos la sugerencia que nos encontramos indicada en un cartel que nos propone un ferry a Caminha. Llegamos justo a tiempo. En cinco minutos un transbordador (a un precio de 1 euro por persona más tres por el coche) nos lleva a esta localidad portuguesa que está justo enfrente. Así de fácil y así de hermoso, porque llegar por el río nos gusta mucho más. Es incomparable, la verdad. Subimos el coche y nos esparcimos por la borda para navegar el Miño en los veinte minutos que dura el trayecto.

El MIño desde el Miño

El MIño desde el Miño

Parte del transbordador

Parte del transbordador

navegantes

navegantes

Caminha desde el río

Caminha desde el río

Y nada más atracar todo cambia. Cómo nos gusta sentir en el oído que estamos en otro lugar: el portugués se escucha en las conversaciones de la plaza ocupada por un mercado de antigüedades donde se vende casi de todo en una perfecta estampa dominguera. Hay turistas curioseando y locales aprovechando el día de descanso. Las terrazas de los bares despliegan las sillas para invitar al aperitivo al aire libre mientras los restaurantes se apuran a  escribir sus menús en las pizarras.

paseo de domingo en Caminha

paseante en Caminha

Negocios de domingo

Negocios de domingo

puestos a la vera de la iglesia

puestos a la vera de la iglesia

comerciantes

comerciantes

Sabor portugués

Decididos de antemano a comer el bacalao, el manjar que fala portugués, buscamos la opción más atractiva para satisfacer un deseo que se hace de rogar por el cambio horario pero… ¡qué delicia ese bacalhau à grelha! Yasí,  con Portugal en el paladar nos despedimos de Caminha en busca de la fortaleza medieval de Valença do Minho.

La lluvia amenaza con estropearnos el paseo por la última parada de nuestra pequeña inmersión portuguesa. Por eso arrecia y escampa a su antojo. No nos importa. Por suerte, la avalancha de turistas que temíamos no es tal así que paseamos tranquilos por esta ciudad a la que muchos llegan para comprar las famosas, buenas y económicas toallas que curiosamente se venden por kilos y compiten en los escaparates con el vinho verde o el irresistible oporto. Pero que nadie se despiste. El encanto de Valença radica en sus calles estrechas, en la muralla que se conserva impoluta para certificar su historia, en los adoquines que configuran el suelo, en el espectacular paisaje que se observa desde sus muros o en las fachadas cubiertas de azulejos de colores.

fachadas de azulejos

fachadas de azulejos

vistas desde la fortaleza

vistas desde la fortaleza

Una plaza en Valença

Una plaza en Valença

Bajo la lluvia en Valença

Bajo la lluvia en Valença

El horizonte inmediato

El horizonte inmediato

Y a partir de aquí que cada uno decida: volver a Galicia o continuar descubriendo el país del fado, de la Revolución de los Claveles, de Pessoa y Saramago, de Oporto, Coimbra, Lisboa o el Algarve.

A Guarda, Caminha y Valença 700-2

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2 Respuestas a “De Galicia a Portugal navegando el Miño

  1. Espectacular … Galicia y Portugal tienen todo lo que se necesita para vivir, ciudades adorables, vegetación, montes, ríos, arroyos, costas del mar oceánico donde la mirada llega al horizonte plagado de utopías, idiomas diferentes aunque tengan raíces comunes … Más bello que lo que hacen, imposible. Lo que podemos aprender de vuestras experiencias es inmenso.

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