10 cosas que nos gustaron de Sevilla (y una que no)

Nota previa: Cuando decimos cosa, leáse monumentos, miradas, lugares, escenas, anécdotas… Con “cosa” aglutinamos todas las posibilidades. Hecha la acotación, vamos a ello.

Dice la letra de una canción que Sevilla tiene un color especial. Y lo tiene. Lo pinta la luz que irradia. La misma melodía canta que la capital hispalense huele a azahar. Nos quedamos con las ganas de aspirarlo. No era la época. Una pena. Los olores son tan descriptivos como las imágenes. Esta vez no pudo ser. Tal vez otra. Es bueno que te queden cosas pendientes de los destinos que pisas. Es como si en lo que pudo ser y no fue hubiera la posibilidad de una cita más. Para seguir intimando. Para despejar las dudas que se generaron en la primera. Para ver si hay amor o si fue otra cosa. Para descubrir si, al menos, podemos seguir siendo amigos.

Luz de Sevilla

Luz de Sevilla

Luz nocturna

Luz nocturna

Entramado luminoso

Entramado luminoso

Sevilla nos contó mucho. Y se mostró sin pudores. De lo que nos dijo y lo que nos enseñó, aquí están nuestras 10 preferencias.

1.- El río Guadalquivir

Cuando te gustan los ríos, te encantan las ciudades que son atravesadas por ellos. Es como si el agua les permitiera fluir con otra energía. En este caso, además, suma que el Guadalquivir es navegable. Y eso le da otra dimensión. Una especie de vis aventurera que se manifiesta en la posibilidad de emprender nuevas búsquedas a través del agua y que se sugieren en su contemplación.

Guadalquivir

Guadalquivir

La noche del Guadalquivir

La noche del Guadalquivir

2.- Triana

El barrio de Triana es uno de esos clásicos de Sevilla. Al otro lado del Guadalquivir se va mostrando a medida que caminas por el puente que te va llevando. Más allá de que también es un destino turístico, Triana mantiene una identidad popular que se percibe al recorrer sus calles, al entrar en sus bares y que se observa en el atuendo que viste. Porque Triana es, sobre todo, un barrio. Y se le nota.

3.- Santa Cruz

Es otro de los referentes en Sevilla. Un sinfín de calles, pequeñas y angostas, se enredan en el centro de la ciudad para ir mostrándote sus encantos mientras te tropiezas con miles de visitantes que, como tú, se pasean por este barrio para disfrutar su belleza. Es inevitable percibir su historia. Imaginarse la vida que transitaba por este entramado con nombres sugerentes cuando los turistas ni existían ni se los esperaba. Es muy atrayente tomarse unas cañas en sus bares y compartir su rumor políglota.

4.-  La Catedral y la Giralda

Las Catedrales tienen algo que atrapa. No tiene que ver con la religión, ni con las devociones particulares de los que entran en el templo. Tiene que ver con el arte pero también con el momento en que fueron levantadas. De qué manera se pusieron en pie. Cómo las imaginaron los constructores que siguiendo un encargo asumieron semejante empresa. Imponen. Casi siempre desde lejos. Se dejan ver. Te llaman para que te acerques. Aunque no entres. Merodear por sus recovecos. Leer todo lo que cuenta la piedra que las sostiene. Contemplar cómo son observadas. La Catedral de Sevilla y su llamativa acompañante, la espectacular Giralda, son una parada obligada en el recorrido sevillano.

5.- La Alameda

Lo más atractivo de las ciudades, al menos para nosotros, son los lugares por donde se mueven los locales. Esos que son, existen y persisten al margen de los turistas. Esos que no se preocupan por las guías de viajes o se obsesionan con los carteles políglotas que pueden atraer a los potenciales clientes con acento extranjero. Esos que tienen un porte genuino con el que exhiben su esencia y que se dejan mirar sin obsesionarse por ser vistos. En esos, basta con sentarse y mirar. O con pasear y escuchar las conversaciones de quienes tienen aquí su vida cotidiana. La Alameda de Sevilla es uno de esos lugares. Hay niños que juegan. Y padres y madres que conservan. Hay mucha gente en las terrazas de los bares, apurando la noche, despidiéndose del día con una caña refrescante, y alimentados con la variedad de tapas que se ofrecen. Hay un bullicio que se expresa sin pudor, en la expresión del que se siente en casa y se comporta como tal. Y eso se disfruta. Y se agradece.

6.- El parque María Luisa y la Plaza de España

Los parques son lugares imprescindibles. Una invitación a respirar. A sentarse. A descansar. A revisar el mapa si te has perdido. A mirar a otros que se han escapado. A buscar una sombra natural que aliviará el calor (en Sevilla es absolutamente imprescindible). El Parque María Luisa es legendario en Sevilla. Y además, viene con regalo, la gigantesca Plaza de España que homenajea en azulejos y escudos a toda la geografía nacional en una especie de abrazo majestuoso.

7.- El carril bici

Para nosotros, que defendemos las ciudades sostenibles, que buscamos, allá donde vamos, las acciones que estimulan ponerlas en práctica, en Sevilla descubrimos que estábamos en la cuarta ciudad más amiga de las bicicletas (lo ha afirmado recientemente una prestigiosa publicación danesa). Gran parte de la ciudad (no nos atrevemos a decir que toda) está surcada por el carril bici que facilita la movilidad ciclista, que se acompaña de un excelente servicio público de préstamos de bicicletas para estimular a los ciudadanos a desplazarse sin contaminar y a tener hábitos saludables.

Vías ciclistas de Sevilla

Vías ciclistas de Sevilla

8.- La Torre del Oro

Esta torre, que se llama así por el brillo dorado que reflejaba sobre el Guadalquivir, es otro de los emblemas monumentales de Sevilla. Si bien nosotros no entramos en su interior (que hoy alberga el Museo Naval), es muy recomendable contemplar cómo esta Torre, de forma dodecagonal, se asoma al río que la embellece.

Torre del Oro

Torre del Oro

9.- El Archivo de Indias

Al lado de la Catedral se encuentra este edificio que fue creado en 1785, a petición de Carlos III, para tener en un solo lugar la documentación de las colonias españolas. 43.000 legajos, 80 millones de páginas y 8.000 mapas se encuentran custodiados en este archivo que es Patrimonio de la Humanidad.

10.- La Universidad de Sevilla

Hay algo especial en los edificios que fueron concebidos para un fin y que acaban asumiendo otro. La que fuera la primera fábrica de tabacos de Europa es hoy la sede del rectorado de la Universidad de Sevilla y alberga, además, varias facultades. Este edificio que hoy es Patrimonio de la Humanidad fue uno de los referentes en la arquitectura industrial del Antiguo Régimen. Hoy, más allá de su memoria, se hace eco del bullicio de los estudiantes llegados de todas partes que permanecen ajenos, seguramente, al sentido original para el que fueron creadas sus aulas.

Lo que no nos gustó

Para visitar Sevilla hay que estar preparado. O mejor, ir relajado. Para no abrumarte. Para salirse de los márgenes que acorralan a los turistas para llevar a cabo su particular festín, en el que un viajero puede sentirse un poco desubicado. Sevilla es una ciudad hermosa. Eso es indiscutible. Tiene mucho para exhibir. Pero es absolutamente desbordante y agotador el exceso con el que se muestra para ese visitante al que se recibe más como un cliente que como un invitado que viene de visita. Lo que corre el riesgo de convertirla en una atracción diluyendo su cara más genuina.

Las guías, los grupos, los souvenirs, los menús multilingües, las ofertas, los tours… te acechan en cada esquina. Por ejemplo, cuando a uno no le gustan los tópicos hay aspectos u ofertas que resultan un empacho de lo que uno rechaza.  Los carruajes, esos coches antiguos tirados por caballos, que se te aparecen por decenas por todo el centro de Sevilla. Un elemento de otro tiempo que ofrece una imagen ficticia que pinta un decorado y difumina, quizá, la realidad de una ciudad que vive el tiempo que le toca.

Atasco de carruajes

Atasco de carruajes

Caballos en la noche

Caballos en la noche

Esa invasión hace que el viajero escape y decida perderse más allá de las propuestas turísticas. Para llegar más lejos.

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6 Respuestas a “10 cosas que nos gustaron de Sevilla (y una que no)

  1. Me causa gracia porque cuando leí el título del post, pensé: a ver si esa cosa que no les gusta es lo mismo que no me gustó a mí. Y, oh sorpresa, me la encuentro en la primera foto! Chicos, el hongo ese es horrible!!!!! Jajajaja, linda la vista, lindas las luces, linda la arquitectura, pero ¿era necesario tanto armatoste modernoso en una ciudad que es bella justamente por sus edificios antiguos? No se, son gustos, el mío no lo conquistó, definitivamente jajaj. Me gustó Sevilla, pero me fui con la sensación de “me podría haber gustado más”. Definitivamente tengo que darle otra oportunidad.

  2. Gracias por tu comentario, Laura. Lucas dice que cuando presentaron el proyecto a licitación (de la seta) no llegaron a tiempo y solo pudieron mostrar el esqueleto troquelado. Coincidimos con tu disgusto pero nos disgustó mucho más la artificial apuesta turística de la ciudad , sobre todo comparado con Granada y Córdoba que nos parecieron infinitamente más auténticas.

  3. Bella!, bella por donde se la mire … aunque coincida con vuestros comentarios sobre lo vivido. Siempre es un placer leerlos, además de solazarse con las bellísimas fotos.

  4. Los sevillanos estamos tan acostumbrados a los coches de caballos que a veces hasta se nos olvida que estan ahí.
    Es algo turístico pero es algo muy nuestro, sino solo tenéis que ir a Sevilla en feria, y veréis la de caballos y coches de caballos. La mezcla del olor a alvero y a excremento de caballo y el bullicio de la gente mezclado con los cascabeles y quejíos de los caballos y mayoritariamente sólo vereis a sevillanas con trajes de gitana y el típico señorito sevillano 😂.
    Y después de esto, quiero decir que me ha gustado el post, no me he fijado en la fecha de publicación, pero imagino que es anterior a la construcción de la torre Pelli.
    Si volveis a Sevilla, os recomiendo ir a los microteatros que hacen en las setas al lado de la sureña, un sitio alternativo con historias de 15 minutos que os hará reir, llorar o reflexionar.
    Saludos!

    • Hola Sara,
      muchas gracias por tu comentario, nos alegra que te haya gustado el post.
      Comprendemos que como sevillana tengas incorporada la presencia de carruajes en las calles, que a nosotros como viajeros menos interesados en el aspecto turístico nos abrumase un poco. Por supuesto que sólo lo nombramos como contraste entre tanta belleza.
      Cuando estuvimos en Sevilla, la torre Pelli estaba en construcción y ni la vimos.
      Gracias por la recomendación de visitar los microteatros, ojalá tengamos la posibilidad de volver a Sevilla a disfrutar de nuevo.
      Saludos!

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