Bibliotecas, sucursales del mundo

Leíamos en alguno de los grupos de viajeros en facebook a los que pertenecemos, el lamento de uno de sus miembros por no poder viajar. Por su comentario parecía que envidiaba a quienes se  lían la manta a la cabeza, lo dejan todo y se ponen en ruta sin saber qué pasará mañana. Él no podía. O no quería de esa manera. Su disgusto, que se notaba en forma de impaciencia pensando en cuánto tiempo necesitará para ahorrar el dinero que lo lleve al próximo destino, nos hizo pensar, una vez más, en la cantidad de maneras que hay de viajar y en que no solo es viajero el que da la vuelta al mundo con una mochila sin fecha de regreso. Viajero es aquel que emprende un camino. A veces, sin maleta.

la mochila del viajero

la mochila del viajero

Casualidades de la vida esta reflexión surge en el día de las bibliotecas. Una fecha seleccionada para rendir homenaje o admiración a esos paraísos que son como una sucursal del mundo. Tienen magia las bibliotecas. Y sueños. Allí, seguramente, muchos hemos mirado los grandes Atlas, imaginando destinos; qué habría allí donde caía el dedo cuando cerrábamos los ojos y lo dejábamos posarse. Allí habremos encontrado, con ese olor a paso del tiempo y con el tacto incomparable del papel manoseado, las crónicas que relataban odiseas a lugares insospechados, o las que descubrían la ciudad cotidiana que estábamos despreciando por ignorancia.

Mirando Atlas

Mirando Atlas

Un mundo entre libros

Y nos reafirmamos en que las bibliotecas son sucursales del mundo que regalan posibilidades. Cuántos hemos viajado subidos a esos libros que no queríamos que se acabaran nunca y que recogíamos un sábado en la biblioteca del barrio, o en la del cole, para devolverlo al siguiente. Para cuántos una biblioteca es el destino posible que les muestra todo lo que hay, lo que quizá se podrá ver, lo que te mostrará cuánta vida hay y todo lo que pasa o ha sucedido. Y  a ver quién se atreve a decir lo contrario después de leer la descripción de la deliciosa biblioteca pública  de Bogotá que describe Toya Viudes (@colombiadeuna) en su artículo en El Viajero.

Más allá de sus libros como pasaporte a destinos, las bibliotecas tienen algo más especial. Los libros se comparten. Como los viajes. Así que ese relato que te llevó a un lugar soñado, antes llevó a otro. Y habrá otros que lleguen después. Y seguirá girando, indefinidamente. Como el mundo.

Para zambullirse

Para zambullirse

Las bibliotecas son, en sí mismas, un viaje:

  • Como pasa en los hostels, en la biblioteca siempre habrá alguien esperándote en las escaleras, dispuesto a una conversación para compartir el último destino.
  • Verás al que está descubriendo algo nuevo.
  • Al que hizo un nuevo amigo.
  • Al que está sufriendo antes de encontrar reposo y descansar tras la odisea
  • Al que ha llegado emocionado
  • Al que te comenta cómo es el camino. Cómo le fue en la aventura.
  • Al que confiesa que no le ha gustado.
  • Al que se muestra decepcionado porque las expectativas anularon la realidad.

Volvemos a pensar en ese viajero frustrado por no poder armar a la mochila y le sugerimos que se calce sus zapatos más cómodos, busque la biblioteca más próxima y elija, en el género que más le convenga y según sus aspiraciones, el destino que más le apetezca y lo agarre con las manos.

Pasaporte al mundo

Pasaporte al mundo

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Una respuesta a “Bibliotecas, sucursales del mundo

  1. ¡ Excelente !!!!!!!
    Y si lo habremos hecho a lo largo de nuestra vida y lo seguimos haciendo. Felicitaciones.

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