Viajar con menos y vivir más liviano

Vivir con lo necesario

Entre muchas de las cosas buenas que nos brinda el nomadismo, podemos definir, paradójicamente, que unas de las más importantes y productivas son las restricciones. Sí, las restricciones. De espacio, de peso, de utilidad.

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Circunstancialmente, aparecen muchas otras en cada momento y por cada lugar por el que pasamos, pero esas tres dan un marco a la vida que simplifican todas las decisiones importantes. También está la restricción económica, pero ésta es la primera liberada de presiones por aquellas tres: si no es útil, ¿sirve? ¿Pesa y ocupa espacio? No, gracias. Así nos liberamos, por ejemplo, de los souvenirs: si nos gusta, nos los llevamos en la memoria, tal vez en una foto, que es más fácil de archivar y no deja residuos.

nada de souvenirs

Consumir lo necesario

Estas restricciones señalan el camino más llano hacia despojarnos de lo accesorio para poder distinguir con más claridad lo importante. Por supuesto que no es necesario ser nómade ni vivir en una comunidad autosustentable para darse cuenta de algo tan obvio, ni mucho menos para ir poniéndolo en práctica poco a poco. Viviendo con lo necesario, compartiendo lo más valioso sin que haya que acumular o malgastar bienes o energías. Así aprendemos a vivir mejor, conscientes de la sustentabilidad de nuestra propia vida. Ante el agotamiento de recursos, es evidente que decrecer es inevitable y debe ser con equidad y respeto por los recursos del Planeta, como postula el decrecionismo. Por estos caminos nos está llevando nuestro nomadismo, aprendiendo a viajar con menos sin los condicionamientos del espacio; con más agilidad y comodidad para movernos y más capacidad de improvisación y de adaptación ganando mayor libertad. El viajero entiende.

la mochila del viajero

la mochila del viajero

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Compartir lo necesario

De la mano de la libertad de movimiento, la menor necesidad de espacio, la capacidad de adaptación a las circunstancias, la reducción del consumo, la vocación de compartir experiencias y la búsqueda de reducir nuestra huella de carbono, nos hemos ido encontrando con diferentes redes que favorecen las búsquedas de compartir alojamientos, viajes, gastos o experiencias. Nosotros, siempre que podemos, compartimos desplazamientos en autos para movernos de un destino a otro, dividiendo no solo el costo sino principalmente el consumo e intercambiando experiencias de vida y de viajes durante el trayecto.

En nuestros viajes visitamos familiares y amigos. Creemos que es una forma muy rica de compartir la vida que tenemos los viajeros. En algunos casos, quienes nos conocen, nos piden que les cuidamos sus casas y sus mascotas. Y hay muchas redes que conectan a quienes necesitan alojamiento con quienes quieren compartir su espacio y experiencias, como Couchsurfing (no hemos tenido suerte aún) o Airbnb (mañana vamos a publicar un post contando nuestra experiencia con este sistema). También hay numerosos grupos en Facebook  que ayudan a promover y encontrar otras alternativas de hospedaje así como a compartir soluciones para cuando estás en ruta.

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Hay otro sistema, Housesitting, donde quien necesita que le cuiden su casa y sus mascotas, tiene la posibilidad de encontrar personas que estén dispuestos a instalarse en su hogar (en la ciudad o alejados de la civilización) por el tiempo que necesite. Existen varias páginas internacionales en las que puedes registrarte y participar de esta modalidad para buscar casa o cuidadores, pagando una módica suma anual.

Estas son algunas de las páginas para hacer housesitting

Otra alternativa interesante es el intercambio de casas. Tan fácil como dejarle tu casa a una persona y mudarte a la suya por el tiempo que acordéis. Acerca de esta experiencia os recomendamos que leáis las crónicas de sempreviaggiando que están en este momento recorriendo varios países con este sistema, durante cuatro meses.

Un par de páginas para intercambiar casas:

Viajar con lo necesario

Mucha gente piensa que para viajar hay que tener mucho dinero o ahorrar durante mucho tiempo, lo que se hace muy difícil al sumar los gastos de la vida doméstica. Depende. Si nuestra vida está de acuerdo con nuestras necesidades reales y nuestra forma de viajar está en esa sintonía, necesitaremos mucho menos. Mucho menos aún si encontramos la manera de sostenernos durante el viaje, eliminando esos gastos fijos, abriéndosenos la posibilidad de integrar el viaje a nuestra vida.

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Además, cabe la posibilidad de trabajar durante el viaje, son conocidas las posibilidades de hacerlo en hostels o en granjas, incluso por Internet (dependiendo cuáles sean los oficios que desarrolles). El abanico es inmenso. Y seguro que seguirá creciendo.

Si se viaja como se vive, la motivación sigue siendo lo más importante para viajar.

Si se viaja como se vive, y se vive de forma sostenible, respetando el Medio Ambiente, practicando un consumo responsable, eligiendo la sobriedad como una alternativa para una vida mejor, viajar no será un lujo.

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5 Respuestas a “Viajar con menos y vivir más liviano

  1. Me encanto la nota y sobretodo la última foto en donde están felices con esas olas de fondo. Muy interesante, abundante y útil la info que dan y el concepto de vida. Una demostración clara de que se puede tener/dar mucho con restricciones de espacio, peso y sin malgastar recursos. De parte de vuestro amigo Zeze.

  2. Sí, sumar y aprender, dando lo mejor de sí mismos.
    Siempre son excelentes las ideas que proporcionan.
    Calidad de seres humanos.

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