Durmiendo con un ornitólogo: nuestra experiencia con Airbnb

Ya lo sabemos, en los viajes (como en la vida), a veces no salen las cosas como quisieras. Ni como lo has planeado. Y hay que improvisar otras soluciones. Y cuando se busca, se encuentra. Y es posible que salga bien.

Playa Cambrills

El alojamiento suele ser un tema importante cuando viajas. A veces tienes la suerte de quedarte en casa de un amigo (como nos pasó en Granada y en tantos otros sitios), a veces improvisas y sale muy bien, y a veces la improvisación te sale cara y te amarga el viaje.

Sin respuestas de couchsurfing, ¿qué hacemos?

Nosotros no hemos tenido suerte con couchsurfing. En realidad, no hemos podido vivir la experiencia porque aunque tenemos un perfil bastante completo (nos falta la verificación y sospechamos que ese puede ser un handicap), hemos enviado varias solicitudes y no hemos recibido respuestas. Y las pocas que nos han llegado han sido negativas. El último intento, para estar dos días en Tarragona, también fracasó. Así que tuvimos que buscar alternativas para estar dos días en la ciudad catalana o alrededores.

Sin opciones de hostels, y con pocas propuestas interesantes de pensiones u hoteles acordes a nuestro austero presupuesto, buscamos otra alternativa de la que habíamos leído algunas referencias: Airbnb.

Cómo funciona

Airbnb es una web en la que la gente ofrece sus alojamientos (puede ser una habitación en su vivienda habitual, la casa de campo o una mansión en la playa), y en la que los viajeros rastrean buscando un lugar donde quedarse. Hay de todo y para todos los gustos en 33.000 ciudades y en 192 países. También para todos los bolsillos. Porque el alojamiento con Airbn hay que pagarlo.

web airbn

Como suele ser habitual, entras en la página, te registras (la cosa más simple del mundo) y empiezas a buscar. Nosotros no queríamos una mansión ni un apartamento de lujo. Buscábamos una habitación en casa de alguien a un precio razonable. Cuando has encontrado la opción que te interesa, envías un mensaje. Y te responden. Si estáis de acuerdo, confirmas la reserva directamente con Airbnb. El pago se hace por tarjeta. Y son ellos los que se encargan de pagarle al dueño de la casa. Un dato a tener en cuenta para no llevarse sorpresas: además del precio de la habitación o el apartamento, Airbnb te va a cobrar una comisión (no es muy elevada pero hay que pagarla), que se suma (indicando el concepto) en el precio acordado y que verás antes de pagar.

Cómo y a quién elegimos

De entre todas las opciones (hay que tener paciencia y dedicarle un rato a la investigación) nos decantamos por Cambrills (un pueblo en la costa tarraconense). Eugeni fue nuestra opción. Un ambientólogo tranquilo y amante de los viajes. Reservamos la habitación de su casa por dos noches en este pueblo turístico que, por suerte para nosotros (que tenemos urticaria a los destinos masificados), ya estaba recuperando la tranquila normalidad que concede el otoño.

Nuestro anfitrión fue muy generoso. Nos facilitó todos los datos útiles necesarios para llegar a su casa con facilidad (hasta nos envió un mapa en pdf y nos indicó en qué parada del bus debíamos bajarnos).

Eugeni nos recibió, nos dio un mapa del pueblo señalándonos los lugares de interés y fuimos juntos a darnos un baño a la playa. Y charlamos. De viajes, claro. Nos separamos para comer y quedamos a cenar juntos en su casa.

playa otoñal

Lo que se comparte en la mesa

Cocinamos algo cada uno. Y hablamos. De lugares. De destinos culminados y de los pendientes. Los que tiene perfectamente señalados (en innumerables chinchetas de colores) en el mapamundi que está pegado en la pared de la habitación que fue nuestra un par de noches. Y así descubrimos que este hombre que trabaja en el servicio público de reciclaje de un municipio de la zona, es un ornitólogo que recorre el mundo (ha pisado un montón pero le queda mucho más) avistando pájaros.

Los de Eugeni son de verdad

Los que ve Eugeni son de verdad

Y esa noche y la siguiente, en las dos cenas que compartimos con sus consiguiente sobremesas, descubrimos una vez más la cantidad de motivaciones que mueven a la gente a salir al mundo. Y conocimos las fascinantes y peculiares maneras de los ornitólogos. Cómo se preparan los viajes. Las guías con todas las clasificaciones de aves. Dónde se pueden ver. Cómo. Con horarios perfectamente planificados (y agotadores). Cómo se ven esos pájaros que has ido a buscar. Y la competencia entre los colegas para chequear quién ha visto más y, sobre todo, quién se ha topado con esas especies exóticas que no abundan en todos los cielos. Y así, con sus prismáticos, su sombrero, sus guías y un trabajo previo de investigación y planificación, Eugeni estaba a punto de tomar rumbo a China, no para navegar por el Yangtzé, ni para ver la Gran Muralla, ni para conocer las grandes urbes o la genuina gastronomía china, sino para ver pájaros.

Esta China que Eugeni no pisará

Una calle de Shanghai ¿la verá?

Si bien nuestro deseo era haber hecho couchsurfing (porque su filosofía es más acorde con la nuestra), la alternativa Airbnb resultó interesante y divertida. Compartimos casa y charlas con un ornitólogo que además nos introdujo, desde su conocimiento profesional, en el funcionamiento de los procesos de reciclaje urbano (tema que como sabéis nos interesa mucho para nuestro proyecto EconómadE). Para determinadas ocasiones y dedicándole tiempo a buscar las opciones que se ofrecen, Airbnb es una opción recomendable.

Algunos consejos antes de reservar

  • Una de las ventajas que tiene esta fórmula es que al alojarte en una casa puedes, por ejemplo, hacer uso de la cocina, lo cual resulta más cómodo y bastante más económico.
  • Si no quieres compartir baño, cocina o charla con desconocidos, busca otras opciones. Es posible que no te sientas cómodo.
  • Si eres maniático con el orden y la limpieza, ten en cuenta que cada uno tenemos un parámetro al respecto. Estás en casa de alguien que vive ahí. Y la tiene como quiere. No es un hotel al uso. (Nosotros no tuvimos ninguna queja al respecto, por suerte).
  • Al pagar por la habitación (y los usos de la casa que se acuerden) puedes entrar y salir cuando quieras. Será con cada anfitrión como se organice la estancia en la casa y el nivel de convivencia. En nuestro caso, Eugeni estaba interesado en conocernos y en intercambiar experiencias y fue mucho más interesante cocinar, cenar y compartir largas conversaciones que entrar y salir de la casa como si fuera una pensión. Lo mejor en estos casos es hablar y ver cómo te recibe el dueño de la casa. Ni llegar avasallando ni pasarse de parco.
De paseo por Cambrills

De paseo por Cambrills

Disfrutamos la experiencia, paseamos por un pueblo que de otra manera tal vez no habríamos conocido, nos sumergimos en el fascinante planeta de los ornitólogos, aprendimos algunas pistas nuevas para un reciclaje más preciso y, sobre todo, empezamos a estimularnos para la siguiente aventura, esa en la que estamos inmersos ahora y de la que os contaremos más en breve. Pero esa será otra historia.

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