Córdoba en un día y sin prisas

Llegamos a Córdoba saturados de la invasión turística de Sevilla (que nos condicionó un poco el viaje por el empacho mercantil). Tuvimos la suerte de llegar al anochecer, cuando los tumultos de visitantes ya se han dispersado y la ciudad parece recuperar la calma, y se convierte en sí misma. Y se relaja y recupera sus maneras genuinas. De esa noche a la tarde siguiente era el tiempo para reencontrarnos con una ciudad que a los dos nos había encantado cuando la visitamos (por separado) hace ya unos cuantos años. Sin mapa, improvisamos con el propósito de disfrutar sin estrés de las horas que teníamos en Córdoba, sin obligarnos a una lista de imprescindibles o de lugares pendientes (porque siempre te quedan unos cuantos después de haber visitado cualquier lugar y prometes descubrirlos la próxima vez). La Mezquita-Catedral fue la excepción a la que sí queríamos volver y que tenía su hueco prioritario, y a la que le hemos dedicado un post especial.

La Mezquita-Catedral, de lejos y de noche

Y esto fue lo que nos encontramos y lo compartimos.

Un salmorejo en Bicicleta

Cuando llegas de noche a un lugar suele pasar que te entra el hambre. Más si estás en una ciudad donde podrás comer como los ángeles y donde habrá opciones de todos los precios y para todos los gustos. Más si los paladares son como los nuestros que disfrutan la gastronomía y prueban lo local allí donde llegan sin miramientos. No hay nada como el ojo que intuye para tener éxito en la elección. La Bicicleta (C/Cardenal González, 1) fue nuestra primera parada: un bar en una esquina, con cordobeses bebiendo cervezas en la calle y una sobria decoración que llamaba la atención con dos bicicletas colgadas de dos paredes del local.

La Bicicleta con bicicletas

La Bicicleta con bicicletas

Una carta sugerente

Una carta sugerente

Y un anuncio para tomar nota: si llegas en bici, tienes descuento. Nos encantó la originalidad para seguir sumando adeptos a la movilidad sostenible en una ciudad que tiene todos los requisitos para que la bici sea un transporte habitual. Y lo es. Zumos naturales y unas cuantas tapas deliciosas llaman la atención en la carta. Fuimos esa noche y repetimos a la mañana siguiente para desayunarnos un salmorejo de lo más original aderezado con lomos de atún y manzana. Una delicia. Un lugar imprescindible, además de bonito, con un ambiente muy agradable, una atención buenísima y unos sabores más que apetecibles.

Salmorejo en Bicicleta

Salmorejo en Bicicleta

Plaza de  Abades

Esa primera noche, en la puerta de la Bicicleta, bebiendo una cerveza hablamos con uno de los chicos que estaban tomándose algo en la puerta. ¿Dónde nos recomiendas que vayamos? ¿Dónde irías tú a tomarte otra? Nos indicó el camino. Muy cerca de dónde estábamos. La Plaza de Abades. Ahí hay un bar en el que yo he trabajado y me encanta, dijo. Había que seguir saciando el hambre y queríamos seguir descubriendo la ciudad. Acertó en su sugerencia. La plaza es preciosa (también repetimos la visita de día). En la terraza del único bar de la plaza un grupo de jóvenes (que parecen habituales) han sacado al guitarra. Y cantan. Y charlan mientras comparten cañas y las tapas que se acumulan en la mesa. Una pareja de extranjeros mayores (se les nota enseguida aunque no los escuches hablar) también está disfrutando del lugar. Piden varias rondas. Y disfrutan de la belleza y del ambiente, tanto que el mediodía siguiente cuando nosotros repetimos allí estaban ellos también, con otro atuendo pero con las mismas ganas. Como nosotros. Plaza del Potro Sí, la Plaza del Potro  es un clásico de Córdoba. Y los clásicos lo son por algo. Tiene algo esa plaza que la hace especial. Es como si el tiempo se hubiera detenido. Y parece que el silencio se hiciese norma para contemplarla con paciencia.

El tiempo se detiene en la Plaza del Potro

Plaza del Potro

Plaza del Potro

Y al entrar en la célebre posada homónima, que alojaba una muestra de exaltación del flamenco, ni las palmas o el cante pudieron romper su calma. Para quedarse un buen rato.

Posada del Potro

Posada del Potro

La judería y la sinagoga

Córdoba es multicultural. De ahí su belleza extraordinaria. En la mezcla desparramada en las calles y rincones sin que a veces seas del todo consciente de qué tiempo procede aquello o quiénes fueron sus artífices. La judería cordobesa es absolutamente imprescindible; hay que callejear sin rumbo entre el laberinto de calles estrechas.

Una plaza en la judería cordobesa

P1180561

calles que invitan a perderse

La entrada en la sinagoga también es obligada.

Detalles

caligrafías

El mercado de la Plaza de la Corredera

Si te gustan los mercados tradicionales el de la Plaza de la Corredera merece una visita, unas fotos y, si quieres, unas compras y. si te animas, una conversación con los tenderos.

El encanto de los mercados

El encanto de los mercados

Mirando los puestos

Mirando los puestos

Producto fresco y local con ese trajín que tienen los mercados donde se abastecen los lugareños para llenar sus despensas y en el que podrás encontrar auténticas delicias con sabor genuino. Y ya que estamos, un paseo por la plaza, claro.

Plaza de la Corredera

Plaza de la Corredera

balcones en la plaza

balcones en la plaza

El patio del Museo Julio Romero de Torres

Al museo no entramos pero la fachada de este edificio sí llama la atención. Aunque lo que más destacamos es su patio, con su fuente en el medio y su jardín exuberante. En Córdoba saben cuidar sus flores. Y los patios, pequeños o grandes, son incomparables.

Fachada del museo

Fachada del museo

Patio del museo

Patio del museo

El río

Cuando hablamos del Guadalquivir siempre pensamos en Sevilla pero este río también pasa por Córdoba aunque aquí ya no sea navegable. Y las ciudades que lo tienen hay que observarlas desde el río, para cambiar la perspectiva.

Guadalquivir en Córdoba

la fuerza del puente

perspectivas desde el río

puentes como brazos

Y atravesar los puentes que lo cruzan y extienden la ciudad a través de esos brazos que las alargan.

De paseo

rincones

Y así, sin prisas y sin un cronómetro ni un mapa condicionándonos, paseamos de nuevo (con miradas renovadas) por Córdoba. Y disfrutamos de esta ciudad con una escala que permite recorrerla sin prisas y a pie y que sentimos mucho más relajada en su relación con quienes llegamos de visita.

Cordoba Post ancho 750

Córdoba a pie

Puedes ver todas nuestras fotos de Córdoba en nuestro flickr Si te ha gustado esto, tal vez te interese…

Anuncios

Una respuesta a “Córdoba en un día y sin prisas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s