El Paso de las Nubes de la Patagonia Argentina

Después de haber alcanzado el refugio del Tronador, queríamos más. Las nubes eran el siguiente reto. Dicho con propiedad, el siguiente destino era, concretamente, la travesía del Paso de las Nubes, que nos habían descrito como mágica. Y allí nos fuimos. Pampa Linda, de nuevo, era el punto de partida. Aunque antes debíamos reponer fuerzas. Ahí mismo, uno de los campings disponibles nos permitió el descanso necesario para hacer acopio de la fuerza y la energía imprescindibles para asumir una nueva ruta, que nos conduciría al Lago Frías, tras haber atravesado el Paso de las Nubes. 27 km. de distancia, a recorrer en dos días, era el plan.

La humedad que se huele

La senda que nos conduciría retomaba, en su primera parte, el mismo itinerario que seguimos para llegar al refugio Otto Meiling. De nuevo cruzamos el río por el puente peatonal para, a continuación, encontrarnos un desvío; a la izquierda, el refugio Otto Meiling, y a la derecha, el Valle Alerce y Paso de las Nubes. Éste último era el nuestro. Un kilómetro después nos topamos con el río Alerce. El camino continuaba por bosques inundados que bordean el río y esquivan un gran mallín a la derecha. El paisaje boscoso era espectacular, especialmente teniendo en cuenta que esta ruta nosotros la transitamos en otoño. La humedad se olía, se pegaba a la piel. A nuestro ritmo, unas dos horas y media después, alcanzamos la impresionante cascada Alerce. Llegados a este punto, decidimos desviarnos un poco del sendero, buscar una zona de acampe, que nos resultó perfecta para hacer noche al abrigo del viento.

rio Alerce
camping 1

A la mañana siguiente retomamos el sendero, cruzamos el río Alerce y atravesamos un largo mallín. Con los pies húmedos y el barro pintando las piernas, nos adentramos en el bosque de Coihues que ascendía por un empinado y sinuoso camino. El trayecto nos enseñó su eclecticismo en una ascensión que transitaba por distintos tipos de vegetación, que alternaban los mencionados Coihues con variedades de lengas en una inigualable gama cromática que mezclaba brochazos de rojos, amarillos, verdes y marrones. Y así, entre lengas altas y bajas, con lluvia intermitente y un cielo en veloz movimiento, alcanzamos, dos horas después, el denominado Paso de las Nubes, donde dos arcoíris se superponían a nuestros pies y las nubes parecían agarrarse en una imagen que resultó indescriptible.

el agua y los colores
Alcanzamos el Paso de las Nubes
arco iris en el Paso de las Nubes

Dormir bajo las nubes

Y ahí, donde la nada es grandiosa, el Club Andino Bariloche diseñaba (hace casi tres años) un nuevo refugio que, continuando con la filosofía de los ya existentes, posibilitaría un nuevo hogar al montañero. Por aquel entonces, pudimos imaginarnos la magia que tendría esa nueva casa. Hoy ese refugio es  una realidad que pueden disfrutar todos los que ahora se animen a recorrer esta imperdible travesía, y deleitarse en la sensación de asirse a las nubes para seguir volando.

disfrutando el paisaje
Glaciar Frías 1

Después de semejante sensación tocaba bajar a tierra. Volver a pisar el suelo húmedo y comenzar el descenso por un nuevo bosque empinado y atiborrado de Coihues, después de contemplar, en un mirador genuino y natural, el Glaciar y el Lago Frías. A nuestro lado íbamos dejando unas paredes de roca por donde se desparramaba el majestuoso Glaciar Frías del que se derramaban múltiples cataratas en una perfecta y armónica banda sonora. Frente a esa maravilla de la naturaleza estaba destacado el camping vivac, deshabitado en esa época del año. Bajo la lluvia, buscamos un lugar reparado para armar nuevamente nuestra carpa y nos dispusimos a descansar después de nuestro paso por las nubes.

Una parada en la travesía

Glaciar Frías 2
Glaciar Frías 3

A través de la selva

A la mañana siguiente, antes de continuar con nuestra travesía, unos rayos de sol nos señalaban el imponente Glaciar Frías, iluminando sus múltiples cascadas, aumentando su brillo y decorándolo con otro arco iris que lo atravesaba a lo ancho. Nosotros retomamos la senda que nos condujo, en una larga caminata por el valle, a una zona mallinosa atestada de vegetación en la denominada selva valdiviana. La humedad se sentía en los pies, en las piernas, en la piel, en el olfato y en los colores de la vegetación.

Una parada en la selva valdiviana
en lo profundo del bosque
en la ribera del río Frías

Unas tres horas después comenzaremos a escucharlo y encontramos nuevamente el río Frías que atravesaríamos veinte minutos después, gracias a un puente perfecto que alivió la dificultad del cruce. El camino continuaba por la margen izquierda del Río para tomar después, rumbo noroeste, hacia la margen sur del Lago Frías. El lago era el final del camino. Su magnitud, sus colores verdes, producto de la sedimentación que produce el Glaciar, fue un regalo para los sentidos, un perfecto culmen para un trayecto hermoso, selvático, boscoso, húmedo y saludablemente agotador.

Lago Frías 1

Durmiendo en la Aduana

Un puesto de Gendarmería argentina nos confirmó que estábamos en la frontera con Chile. El embarcadero nos anunciaba que habría que salir de allí navegando, en una paradisíaca travesía en ferry, por los meandros de ese Lago que se asemeja a un Fiordo, y bajo la atenta mirada de los cóndores que nos vigilaban en un vuelo perfecto y elegante. Cuando nosotros llegamos, el último barco acababa de partir. Lo vimos y lo escuchamos despedirse. Tendríamos que hacer noche ahí. No había sitio para plantar la carpa. Nos acercamos al Gendarme para preguntarle dónde podríamos acampar. No era posible, nos dijo. Como solución, nos permitió pasar la noche, a refugio, en las oficinas de la Aduana, con la condición de que saliésemos con tiempo suficiente antes de que los empleados llegasen a sus puestos de trabajo. Accedimos, agradeciendo el detalle. Aquel lugar nos resultó perfecto. De hecho, el baño nos permitió sacarnos algo del barro que llevábamos acumulado en el cuerpo tras dos días atravesando mallines y selva; y aquel suelo resultó perfecto para estirarnos y dormir unas cuantas horas.

color del Frías 2
Aduana en la frontera
desayunando en la Aduana
el color del Frías

Por la mañana, nos subimos a la primera lancha que llegó y que nos condujo al espléndido Puerto Blest, donde disfrutamos de la cascada de los cántaros, para después continuar navegando hacia Puerto Pañuelo (en el Llao-Llao), destino final, que nos devolvió, en un éxtasis perfecto, a Bariloche.

navegando por el Frías
llenos de luz
cascada de los Cántaros
Llao-Llaoatracando en el Llao-Llao

Información útil antes de ponerse en ruta

  • Para toda la información sobre la travesía y el refugio, contactar antes de hacerla con el Club Andino Bariloche (si estás en Bariloche puedes acercarte a las oficinas, si no, puedes contactar por teléfono o vía mail).
  • Es importante que te asegures, gracias a la información que te darán, que la travesía está apta para el camino (las condiciones climatológicas deben tenerse en cuenta).
  • Haz caso de las informaciones, consejos y advertencias que te darán. Son los mejores guías que encontrarás en la zona.
  • Llévate un mapa y anota los teléfonos del Club Andino, del refugio y de la Comisión de Auxilio, por si tuvieses algún problema.
  • Ten en cuenta que para volver a Bariloche vas a tener que subirte al Ferry (consulta horarios y precios. Esta información te la facilitarán el Club Andino). Si no quieres ir navegando, tendrás que retroceder sobre tus pasos y volver a Pampa Linda. Nosotros confirmamos que merece la pena regresar a Bariloche por el lago y disfrutar de la Cascada de los Cántaros.
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3 Respuestas a “El Paso de las Nubes de la Patagonia Argentina

  1. Extraordinario: ese contraste del verde más verde del Lago Frías con el azul más azul de la travesía en ferry … como el cielo leonés con el sol radiante acompañándolo. Maravillas que sólo nos brinda la naturaleza.

  2. Hola! Impresionante el relato y las fotos!

    Sobre la travesía: ¿es posible sacar los pasajes del barco en los respectivos muelles? ¿o sacar pasajes sin fecha cierta? Como no tenemos claro si hacerlo en 2 o 3 días, no queremos sacar los pasajes de forma anticipada.

    Muchas gracias!

    • Hola! Gracias!
      Con respecto a los pasajes del ferry (suponiendo que quieres hacer Lago Frías -Puerto Pañuelo, que es la que nosotros contamos en el post), a nosotros nos los dejaron sacar en un punto intermedio. En el Club Andino Bariloche (no dejen de pasarse por las oficinas o llamar para información) os dirán de qué manera comprarlos. Hace unos años, a nosotros nos dijeron que nos tenían que cobrar sola la vuelta (que es el trayecto que hicimos) pero nos cobraron los dos tramos. Nos alegra haberos entusiasmado con el post. Es un trayecto increíble. A disfrutarlo y a compartirlo después!

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