MECAL, el festival de cortos que nació por amor a Barcelona

Entrevista a Roberto Barrueco, director del Festival Internacional de Cortometrajes y Animación de Barcelona, MECAL

A Roberto Barrueco lo conocimos de casualidad, con la casualidad que propician los viajes, con esa que logra que nada sea previsible. Y así fue una vez más. Nos dimos de bruces con el alma mater, con el creador y director del Festival Internacional de Cortometrajes y Animación de Barcelona, el MECAL. Por esa casualidad, llegamos en el momento justo, en la previa de la 16ª edición de este festival, para conocer cómo ha crecido este adolescente que ya se ha consolidado como un referente del audiovisual en Barcelona.

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En la fábrica Moritz, en Barcelona, entre las proyecciones de videoclips que se muestran en las sesiones del PRE-MECAL, interrumpimos a Roberto para que nos cuente las entrañas de este proyecto con carácter que nació por el empeño de un veinteañero francés de instalarse en Barcelona. Un emprendedor en toda regla.

Roberto tiene un castellano perfecto, no solo porque lleva más de 15 años viviendo en Barcelona sino también porque sus padres son españoles. Le gusta lo que hace y en esta sesión previa a la inauguración no siente nervios, “esto es fácil”, dice. A lo largo de la charla, en la que repasamos el prólogo y el camino recorrido habla mucho de la suerte, como si no quisiese adjudicarse méritos. Pero tal vez, más que de suerte, lo justo, y lo que se desprende en esta entrevista, sea hablar de empeño y de talento.

En la Moritz

En la Moritz

Roberto tenía una tía en Barcelona a la que visitó y la ciudad le encantó. Él llegaba de una ciudad mediana de Francia, había pasado un año en París y cuatro en Lyon y Barcelona lo conquistó. Sintió que la ciudad  – en el período posts Juegos Olímpicos – estaba rebosante de energía positiva (frente al aburrimiento francés que te tira para abajo, dice riéndose) y que quería vivir en ella. La primera incursión sería una beca Erasmus, aunque tuvo que esperar un año más de lo deseado siguiendo los consejos de su Universidad. Esperar ese año, apunta, demuestra mi motivación. Y llegó a Barcelona. En las fiestas de la Mercé de ese año montó el MECAL, entonces una muestra pequeña al aire libre. Pero funcionó tan bien que al año siguiente lo proyectaron también en el CCCB. Lo había logrado. Ya estaba en Barcelona. Y ahí sigue. 16 años después.

Roberto Barrueco presentando el Pre MECAL

Roberto Barrueco presentando el Pre MECAL

¿Dónde se inspira un estudiante Erasmus francés para crear un festival de cortometrajes?

Bueno, es una mezcla de suerte, de motivación y de trabajo. Yo había visto un festival en Grenoble, en Francia. Era un festival al aire libre que me había gustado y en el que caí por casualidad. Yo no vengo del mundo del cine, yo he estudiado Historia del Arte, aunque el audiovisual siempre me ha gustado mucho. Entonces, cuando vi ese festival en Grenoble dije, bueno, lo voy a adaptar a Barcelona. Y no tenía ni idea, es verdad. Pero sí sabía que tenía un don de organización, yo ya había montado cosas, había organizado fiestas en la Universidad, por iniciativa propia, no esas que te juntas con gente y sale la idea. Además, creo que tenía también esa chispa y esa pizca de inconsciencia necesaria al principio. Cuando no tienes experiencia hay que compensarla con motivación. En aquel momento, tardé un año en montar un evento que ahora podría hacer en una semana pero en ese momento también iba a clase, era un estudiante, salía de fiesta, esas cosas (se ríe recordando).

¿Así de fácil?

No tanto. Para desarrollar la programación busqué mucho y encontré gente que me ayudó. En ese momento (año 1998) había en Barcelona un mercado de cortometrajes. Ese era el camino perfecto para tener una base de datos seria y ver vídeos, porque para acceder a una programación de calidad necesitas visionar los vídeos. Yo, en ese momento, no iba a festivales ni tenía contacto con nadie del sector y ellos, que tenían una videoteca de cortos recientes, me permitieron que consultara ese material. Es una suerte pero también creo que si no los hubiese llamado y convencido de lo que yo quería hacer pues igual no me hubiesen dejado consultarlo.

La suerte se busca, entonces

La suerte se busca, hay mucho trabajo detrás y es importante que la gente te vea motivado, que te vea que tienes ganas de hacer cosas, que te vea joven y creyendo en la propuesta que presentas.

¿En el año 98, en la primera edición del MECAL (en las fiestas de la Mercé), ya tenías una identidad pensada para el festival?

Yo entonces no sabía  ni lo que era un festival, no sabía casi lo que era un cortometraje porque como ya he dicho no venía del mundo cinematográfico.

Aquí hicimos la entrevista

Aquí hicimos la entrevista

¿Ni siquiera eras un cinéfilo fanático?

Sí, veía mucho cine y me gustaba mucho. Y la verdad es que veía mucho más antes de lo que veo ahora. Porque claro, ahora se ha convertido en una especie de deformación profesional porque me dices, ve este corto, y tengo la impresión de trabajar, cosa que no me pasaba antes. Lo que pasó con el MECAL fue que aterrizó en el momento perfecto porque el cortometraje empezaba a ser tendencia. En los años 80 había habido mucha producción en España, descendió en los 90 y a finales de los 90 y principios de los 2000 resurgió la tendencia. Y yo llegué justo en ese tiempo, por eso digo que hay una parte de suerte. Aunque también pienso si yo, con el MECAL, he participado de ese resurgimiento, no sé. Además, en ese momento en Barcelona, surgieron muchos festivales audiovisuales.

La suerte se busca, hay mucho trabajo detrás y es importante que la gente te vea motivado

¿Podemos decir que llegaste a una ciudad propicia para el MECAL?

Por supuesto. Barcelona era la ciudad de tendencia. Era la ciudad que mostraba festivales como el Sónar, muy innovadores no solo en España, en toda Europa. Era muy vanguardista y lo sigue siendo. Ha bajado un poco pero sigue líder.

Entonces, ¿crees que en Francia no habrías podido montar este festival?

Sería diferente. En Francia tienes mucho más dinero para organizar cosas si te lo curras. De hecho, mi presupuesto aquí es de risa en comparación con el que podría tener en Francia para el mismo tamaño de festival. Tendría como siete u ocho veces más. La cultura tiene mucha ayuda en Francia pero le falta chispa.

¿No tendrías un público receptivo?

Sí, pero tendría que adaptar la programación al espíritu francés quejica (se ríe), y muy social. Al francés le gustan las temáticas sociales, en España también pero aquí no es tan presente. En Francia tendría que poner cosas más aburridas (más risas).

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Llevas 16 años dirigiendo el MECAL, podemos decir que es un producto consolidado en la ciudad de Barcelona, ¿Cómo ha sido el proceso para lograr que sea un evento de referencia en la cultura audiovisual barcelonesa?

Ahora tenemos el público menos concentrado que al principio. El proceso fue el siguiente: el segundo año, seguimos en las fiestas de la Mercé pero entramos en el CCCB, entonces proyectábamos al aire libre en las fiestas, además de en el auditorio y el hall del CCCB.  Entrábamos entre 700 y 1.300 personas por día, físicamente.  Éramos el segundo evento, después del Sónar, con más público en el CCCB. Después de 7 años nos fuimos del CCCB. Busqué un espacio similar para poder organizar sesiones al aire libre y en sala y no lo encontré, entonces disloqué. Fue ahí cuando le puse subtítulo al MECAL y surgió el MECAL Pro, en el que los cortos entran a concurso, y está el MECAL Air, que se desarrolla durante cuatro meses, en el verano. Por eso, el público se ha extendido al cambiar la metodología del festival. Esto también ha hecho que evolucionase. Yo tenía un festival de público, no hacía casi nada para los profesionales. Los directores venían naturalmente, después, cuando salí del CCCB tuve que hacerlo más tradicional, más de invitación. Esa ha sido su evolución natural  y el hecho de incluir a los profesionales nos ha hecho ganar respeto y prestigio.

Y ahora has vuelto al CCCB     

Sí, he vuelto, progresivamente, y me va bien porque es un buen sitio. Y además he vuelto de manera diferente, con más años, más experiencia y otra actitud.

A lo largo de estos 16 años el MECAL ha adquirido una personalidad que no habrá sido la de los comienzos, ¿hay un momento en el que sientes que esa personalidad del MECAL se ha estabilizado y que va a seguir, o la evolución es constante?

El festival yo creo que será similar en el sentido de la línea de programación. El público base del MECAL es un público seguidor de las tendencias, que tiene que ver con que el cortometraje, que normalmente está hecho por gente joven, más seguidores de tendencias. Y esa es la línea, mostrar la novedad. Creo que seguirá por ese camino durante muchos años, basándonos y apoyándonos en la producción hecha por jóvenes que siguen lo que se hace en el momento, a nivel estético, a nivel de guión y en otros aspectos. Por otro lado, el festival es tan extenso, tan completo que es complicado generalizar sobre la línea, porque intentamos que todos los géneros audiovisuales estén representados y cuando son 350 cortos los que se pasan es muy complicado generalizar.

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Proyección del Pre MECAL

Y en ese sentido ¿podríamos decir que hay una clave fundamental que es la innovación?

Una de las líneas podría ser esa pero no sólo. Pasamos cortos que son clásicos, que son buenos y los proyectamos. Nosotros intentamos mostrar lo mejor que se hace en el año y si la línea de ese corto no es innovadora, si es bueno lo pasamos igualmente.

Después de 16 años ¿cómo es el desgaste y el estímulo para seguir poniéndole las ganas, la energía y la intensidad a un proyecto en el que estás tú con un equipo muy pequeño?

Básicamente, el MECAL es parte de mí, como un brazo o una pierna. Es un bebé, bueno un adolescente, y no se abandona. No hay otra. Tienes que seguir. Soy como un padre. Está muy vinculado a mí. Está todo basado en mí, con una estructura piramidal, y si me muero, el MECAL se va a la mierda (se ríe).

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¿Y sientes también, por eso de que es como una víscera tuya, que el MECAL ha ido evolucionando como has ido evolucionando tú como individuo?

Por supuesto, no monto el festival como lo montaba hace algunos años. Ahora ya me siento más respetado y las energías se vuelcan a otro lado. También llegó la crisis, que nos ha pateado como a todos, pero no ha sido tan negativa para nosotros, ha sido muy motivadora y aquí seguimos.

El MECAL es parte de mí, como un brazo o una pierna. Es un bebé, bueno un adolescente, y no se abandona. No hay otra. Tienes que seguir. Soy como un padre.

Para definir contenidos, cuéntanos qué significan las siglas

MECAL es Muestra Europea de Cortometrajes al Aire Libre, que es como empezó. Era una muestra sin premios, que esa es la diferencia entre un festival y una muestra (excepto en Venecia). Al principio era solo europea y al aire libre.

¿Y sigue siendo específicamente europea?

No, a partir del segundo año se volcó internacional. Es verdad  que la mayoría de la programación es europea pero seguimos las tendencias en calidad. Y en cine, a nivel de producción de calidad, ahora un 70% es europeo.

La Moritz

La Moritz

Y este año el país invitado es Holanda, en qué consiste esta invitación

Bueno, el país invitado siempre es una estructura similar, consiste en dos sesiones de actualidad, que hace una retrospectiva de los últimos cinco años, una escuela y la presentación de un realizador reconocido.

La crisis, que nos ha pateado como a todos, no ha sido tan negativa para nosotros, ha sido muy motivadora y aquí seguimos

MECAL ha crecido mucho y se ha convertido en un padre precoz. Tiene secuela en Chile

Sí, MECAL Chile es una extensión que estamos encantadísimos que se haga porque es el reconocimiento a nivel internacional. El hecho de que tu trabajo se pueda exportar a otro país, que sea a Latinoamérica o a cualquier parte del mundo es muy interesante y nos llena de orgullo. Surgió con el hecho de que un amigo chileno que vivió en Barcelona se volvía a Chile y se interesó en montarlo allí.

Y así, antes de terminar la charla, mientras sigue organizando el evento en el que le hemos interrumpido y cuando hablamos del MECAL al otro lado del Charco, Roberto reincide en hablar de suerte, o de casualidad. Tal vez sea la causalidad.

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LO QUE DEBES SABER DEL MECAL

FECHAS: Del 6 al 30 de marzo de 2014

ESPACIOS:

  • Cinemes Girona: C/Girona, 173
  • Fàbrica Moritz Barcelona: Ronda de Sant Antoni, 39
  • Antic Teatre: C/Verdaguer i Callís, 12
  • Arts Santa Mónica: La Rambla, 7
  • Institut Francès de Barcelona: C/Moià, 8
  • Centro de Cultura Contemporánea (CCCB): C/Montalegre, 5

PRECIOS:

  • Entrada de día completo: 4,50€
  • Abono MECAL en taquilla (acceso a todas las sesiones): 25€
  • Abono MECAL para estudiantes de cine (acceso a todas las sesiones): 12,50€
  • Descuento para socios del Club MauMau para el acceso de día completo: 4€

MECAL 2014 EN CIFRAS:

  • Cortometrajes recibidos: 5.300
  • Cortometrajes proyectados: 350
  • Secciones: 26
  • A competición: 4/ Paralelas: 24
  • Cortometrajes a competición: 258
  • Horas de programación: 52 h. 11 min
  • Horas de secciones a competición: 25 h. 03 min
  • Horas de secciones paralelas: 27 h. 08 min
  • Países representados: 30
  • Días de duración de MECAL PRO 2014: 30 días

Toda la programación del MECAL y más información en:

http://www.mecalbcn.org/

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