Cómo preparar el equipaje: 5 cosas que no debes meter en la maleta

Cuando uno va a emprender un viaje se suelen elaborar listas, mentales o reales, con los imprescindibles. Cada uno organiza como puede o como sabe y, sobre todo, según sus criterios o sus necesidades. Si bien son muchos los viajeros que improvisan y dejan que las cosas se vayan sucediendo como surjan, son muchos los que apuntan lecturas obligadas sobre el lugar, consejos a tener en cuenta, experiencias ajenas, visitas imprescindibles o qué meter y qué no en la maleta.

Si buscamos en los cientos (miles) de blogs de viajes encontraremos infinidad de contenidos sobre cómo hacer el equipaje. Mochila o maleta. Peso. Tamaño. Ropa y calzado imprescindible. Útiles de aseo. Podemos también encontrarnos tips muy prácticos sobre cómo prepararla y dónde colocar cada cosa. Normalmente, las recomendaciones son tan prácticas que se quedan en los contenidos tangibles que debemos incluir para un equipaje eficaz. Nosotros queremos ir más lejos. Porque la maleta (o la mochila) es también la representación, metafórica sí, de la energía y la actitud que llevaremos para ese viaje. Así que si eres de los que hacen listas, te recomendamos cinco cosas que no debes incluir en ningún equipaje, más allá del peso que estés dispuesto a cargar.

no maleta

  1. El miedo

“Nadie llegó a la cumbre acompañado por el miedo”. (Publio Siro)

El miedo nunca puede ponerse en ruta. El miedo paraliza y condiciona. Y lo peor, se multiplica. Un miedo siempre genera otro. Los miedos se entienden entre ellos, se asocian, crecen y se reproducen. El miedo es una creencia irracional que construye nuestro cerebro. Si uno no lo echa, se instala como okupa. Y además, si se lo permites, se apropiará de todo el espacio. Si te llevas el miedo de viaje, te pasarás los días esperando que se cumpla todo lo que te asusta: que te roben, que te pierdas, que no conozcas a nadie interesante, que te pongas enfermo, que te siente mal la comida, que no recibas ayuda si la necesitas… Mientras esperas que todo eso se cumpla te perderás todo lo bueno que está sucediendo y a lo que no estás prestando atención. Por el contrario, puedes relajarte y pensar que todos esos temores podrían sucederse en tu casa, en tu trabajo, en la ciudad en la que vives… La mejor manera de eliminar los miedos es enfrentarse a ellos. En el tú a tú se evaporarán. Ganarás seguro.

  1. Prejuicios

“Triste nuestra época. Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio” (Albert Einstein)

Los prejuicios son las ideas preconcebidas que tenemos sobre lugares y personas antes de conocerlas. Son tremendamente injustos y lo peor es que los prejuicios se convierten en creencias y se repiten como verdades absolutas. Suele pasar que si emprendes un viaje con un saco de prejuicios, lo más probable es que los pierdas todos en el camino. No hay mejor manera de desterrarlos que confirmarlo con la experiencia. De todas formas, ¿realmente quieres cargar con ellos? Lo mejor es que los deseches directamente y te dispongas a conocer, descubrir, sentir y aprender todo lo que te ofrecerá el lugar al que vas. Abrir la mente y el corazón y maravillarse con las innumerables maneras de vivir que existen en un mundo inmenso y disponible. El aprendizaje no pesa y podrás traértelo de vuelta para incorporarlo a tu vida.

  1. Críticas

“La cosa más difícil es conocernos a nosotros mismos; la cosa más fácil, hablar mal de los demás” (Epícteto)

Uno de los deportes preferidos de los humanos (especialmente en algunas culturas) es la crítica. Como dice la cita previa, es más fácil criticar a los demás que conocernos a nosotros mismos. Lo que muchos no saben es que según la teoría de los espejos, casi siempre criticamos en los demás lo que no nos gusta de nosotros mismos. Es un saludable y recomendable ejercicio tenerlo en cuenta. Y comprobarlo. La crítica porque sí es un compañero nefasto. Es cierto que cuando visitamos lugares nuevos habrá cosas que nos gusten menos (también nos pasa en territorio local, ¿o no?), muchas, seguro, que no las comprenderemos (en ocasiones, las diferencias culturales son enormes y nos cuesta comprender algunos comportamientos o maneras) pero criticando (que suele hacerse con saña) no solo se desperdicia un montón de energía, sino que generalmente nos acaba poniendo de mal humor y, la verdad, para viajar enfadado mejor quedarse en casa. Si cuando sales a otro lugar buscas ver o vivir lo mismo que en casa te estarás perdiendo lo mejor del viaje.

  1. Quejas

Quejarse es el pasatiempo de los incapaces” (Hugo Ojetti)

Otro de las actitudes más extendidas en nuestro tiempo es la queja. Somos víctimas de todo. Todo está mal. Todo es un desastre. Cuando uno viaja se encuentra con mucha gente con quejas en la mochila. Y las recitan todo el tiempo como una letanía. El vuelo no llegó a la hora prevista. La comida del avión es un desastre. Los transportes no son como en mi país. La comida tiene poca sal. O mucha. O no cocinan igual que nosotros (típico comentario de los quejicas de manual que viajan y buscan comer igual que en el país propio). Se duerme poco o demasiado. El hotel no tiene buenos colchones. Y así hasta el infinito. A esos, a los que viajan cargando con la queja y que se sienten molestos por todo de manera sistemática, se les nota en la cara la amargura y las ganas de volver a su casa y a su sacrosanta zona de confort. Están enfadados. Incómodos. El que se queja se cree depositario de todos los derechos. Espera que todo se desarrolle según sus expectativas. No propone. No hace. No prueba nada diferente. No quiere aprender ni entender las diferencias. Los demás son los culpables de todo lo que no sale según su modelo preconcebido. El quejoso no disfrutará de nada porque no encontrará nada que sea como quiere. El quejoso suele estar cargado de prejuicios y es egoísta. Y para viajar hay que ser generoso.

  1. Impaciencia

“Adopte el ritmo de la naturaleza; su secreto es la paciencia”. (Ralph Waldo Emerson)

En los países occidentales vivimos acelerados. Todo tiene que ser inmediato. Si uno se observa verá como incluso cuando no tiene prisa por llegar a un sitio camina veloz, como un autómata. Comida rápida. Aprende rápido y fácil (imposible). Visitas rápidas. Hemos anulado la paciencia para apropiarnos del tiempo.

Kapuscinsky en su maravilloso libro Ébano (en el que relata su experiencia como reportero en África) describe una escena que retrata a la perfección cómo sufrimos de impaciencia y por qué es una compañera detestable para un viaje intenso.

Kapuscinsky está en la estación de autobuses de Acra para dirigirse a Kumasi y describe una situación:

Nos subimos al autobús y ocupamos los asientos. En este momento puede producirse una colisión entre dos culturas, un choque, un conflicto. Esto sucederá si el pasajero es un forastero que no conoce África. Alguien así empezará a removerse en el asiento, a mirar en todas direcciones y a preguntar: <<¿Cuándo arrancará el autobús?>> <<¿Cómo que cuando?>>, le contestará asombrado el conductor, <<cuando se reúna tanta gente que lo llene del todo>>”.

Como dice Kapuscinsky analizando esta realidad, el europeo (podemos extenderlo a la mayoría de los países ricos) se siente siervo del tiempo, depende de él, es su súbdito. Entonces, se mueve dentro de los engranajes del tiempo; no puede existir fuera de ellos. Cuenta que, sin embargo, para los africanos el tiempo es una categoría más holgada y subjetiva. Es el hombre el que influye sobre la horma del tiempo.

La paciencia tiene que ver con nuestra percepción del tiempo. Y no sólo, también tiene está relacionada con la exigencia de la productividad y la eficacia. Si viajas con estas premisas condicionarán tu experiencia y tu vivencia del lugar al que llegas.

Desde nuestra humilde experiencia estas cinco actitudes deben desaparecer de tu maleta si quieres que tu viaje sea una experiencia que enriquezca tu vida y que tu vida sea como un viaje. Y que conste que si proponemos desecharlas es porque en alguna ocasión cargamos con ellas y nos amargaron el viaje.

Para terminar, os dejamos con este vídeo sobre lo que nos pueden enseñar los miedos.

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Una respuesta a “Cómo preparar el equipaje: 5 cosas que no debes meter en la maleta

  1. Excelente el trabajo de uds. Me recordó inmediatamente al miedo de esa noche de Manuela y a los leones de la cordillera.

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