Eso es viajar

Un mapa. O dos. O ninguno. Escribir lo que ves en un cuaderno. O dibujarlo. Tirar unas cuantas fotos. Sentarse en la plaza. Mirar a la gente. Charlar con un señor que se sienta a tu lado en un banco. Y preguntarle cómo era esto antes. Y que te cuente mientras va señalando con su bastón. Imaginarlo al ver su nostalgia, o su asombro. Comprar un pastel en la confitería que tiene fila en la calle. Y saborearlo de paseo. Chuparte los dedos porque no tienes servilleta para limpiarte. Escuchar los acentos de la gente cuando habla. Preguntar un itinerario a cualquiera. Perderse. Caminar sin prisa. Toparse con algo hermoso, de sorpresa. Y mirarlo embobado. Hacerle decenas de fotos.

Girona-180

La lluvia inesperada. Resguardarse en una iglesia. Y disfrutar el silencio. Y contemplar el arte. O no. Escuchar las oraciones que mascullan las mujeres de los bancos de delante. Y cómo cruje la madera cada vez que das un paso.

Entra en las iglesias

Recuperar el ruido. Tomar algo en un bar. Charlar con el camarero como si fueras cliente habitual. Y que te invite a un chupito, quizá. Seguir paseando. Salirse de los márgenes. Subir una montaña siguiendo un camino. Toparse con un río. Mojarse la cara con el agua helada. Saludar a los que encuentras de regreso. Mirar las nubes. Y el verde en mil matices. Culminar un camino y sentirse satisfecho. Las vistas al final del esfuerzo. El horizonte. El frío de las cumbres. El aire generoso. Respirar profundo. Volver. O ir hacia otro lado.

disfrutando el paisaje

Entrar en un mercado. Escuchar el ruido de los puestos. El intercambio. Imaginar comidas caseras. Robar las recetas que se cuentan. Tentarse con algo. Volver a la calle. Mirar las ventanas. Fantasear con la vida que se sucede dentro. Imaginarte ahí, colgando la ropa, o esperando a alguien. Entrar en una librería. Y oler historias. Manosearlas un poco, en el vistazo por las sinopsis. Husmear las historias que eligen los otros, las que recomienda el librero.

Librería Sostiene Pereira

Comer algo nuevo, típico, recomendado. Poner a prueba el paladar. Escuchar otras formas de llamar a las cosas. Aprender algo nuevo. Pronunciarlo. Y repetirlo. Conocer a alguien. Charlar de todo un poco. Reírse. Asombrarse. Escuchar sugerencias. Sorprenderse. Bostezar. Concluir el día. Quitarse las botas. El placer de los pies descalzos después de horas. Una ducha. Caliente (por favor). Tirarse con la piel fresca y el cuerpo agotado. Taparse y acurrucarse. Y escuchar la lluvia ahí fuera. Y dormirse sin darse cuenta.

Eso es viajar.

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